Ciudad de México.- El cardenal Norberto Rivera Carrera pidió a los integrantes del crimen organizado dejar de asesinar, secuestrar, torturar y extorsionar a tantas personas inocentes, entre las cuales hay mujeres, niños y jóvenes que apenas inician sus vidas.
Y les recordó que "la nefasta y ensangrentada actividad del crimen organizado es un camino de perdición y condenación eterna".
Rivera Carrera lamentó "los cobardes e incomprensibles asesinatos" de decenas de personas inocentes del norte del país, que han llenado de luto y de dolor a las familias de los deudos, y han causado estupor, por lo que pidió a los católicos elevar sus oraciones por las víctimas.
Estos asesinatos, dijo no tienen ninguna justificación. "Son crímenes cuya sangre clama justicia al cielo, y Dios no es sordo ante el sufrimiento y los gritos de los inocentes".
A quienes han cometido estos actos inhumanos, les recordó que "el día de su muerte deberán dar cuenta delante del Señor de estos gravísimos pecados que tanto dolor y desolación van dejando en nuestro atribulado país. Que nadie ceda ante las instigaciones del crimen organizado, que son contrarias a Cristo y a su Evangelio de vida eterna".
Ciudad de México.- El cardenal Norberto Rivera Carrera pidió a los integrantes del crimen organizado dejar de asesinar, secuestrar, torturar y extorsionar a tantas personas inocentes, entre las cuales hay mujeres, niños y jóvenes que apenas inician sus vidas.
Y les recordó que "la nefasta y ensangrentada actividad del crimen organizado es un camino de perdición y condenación eterna".
Rivera Carrera lamentó "los cobardes e incomprensibles asesinatos" de decenas de personas inocentes del norte del país, que han llenado de luto y de dolor a las familias de los deudos, y han causado estupor, por lo que pidió a los católicos elevar sus oraciones por las víctimas.
Estos asesinatos, dijo no tienen ninguna justificación. "Son crímenes cuya sangre clama justicia al cielo, y Dios no es sordo ante el sufrimiento y los gritos de los inocentes".
A quienes han cometido estos actos inhumanos, les recordó que "el día de su muerte deberán dar cuenta delante del Señor de estos gravísimos pecados que tanto dolor y desolación van dejando en nuestro atribulado país. Que nadie ceda ante las instigaciones del crimen organizado, que son contrarias a Cristo y a su Evangelio de vida eterna".